Quedó claro que la inmensa mayoría de las personas tienen un concepto (o varios) tremendamente equívocos de la filosofía, y que la sociedad tiende, por autoconservación, a atacar a la filosfía para reducir el ímpetu crítico. Pero aunque la intelligenzia tenga intereses en difundir la "afilosofia" (término mío. Chachi, no?) no es la principal culpable de la poca difusión de esta, llamémosle, y no incorrectamente, por ahora, tradición. ¿Quién tiene la mayor culpa, entonces? Facilísimo, seguro que ya lo sabéis todos: los filósofos. Sin embargo aún no podemos entrar en ello con profundidad. Antes tenemos que hablar de la esencia primigenia de la filosofía, la cual no ha abandonado la actual forma de esta tradición.
Para entender cómo nace la filosofía y cómo, hoy día, sobrevive, tenemos que quitarnos ciertas ideas sobre el término que tenemos como personas de la Modernidad. Primero, la filosofía no es un método. Principalmente por que no responde a unas necesidades teóricas sino que las crea. Por tanto si se le llama filosófico a un texto no debemos pensar que se le llama así por los temas que aborda, aunque sean característicos, ni cómo aborda esos temas: debemos fijarnos en lo que hace al abordarlos, por qué los aborda y qué límite se impone. No es un asunto de estrategia teórica, ni de resultados científicos. Es una cuestión de actitud y posición. Cualquier filósofo que se haya ganado el título sin ningún género de dudas necesita, en su discurso, referirse tanto a una situación como a una fuente de energía, una suerte de inercia. Lo que hoy día es llamado "amor platónico", refiriéndose a una relación sentimental sin mediación física, para el mismo Platón era la fuente de energía que lleva al filósofo a la aprehensión de las ideas, atraído por la idea del Bien. También marca así una posición, el del poseedor de la episteme, ciencia, verdad, y su resultado político, el de gobernador. Si siguiéramos poniendo ejemplos quizá quedaría más asentada esta idea, y también quedaría claro que el filósofo ve su situación y su motivación de las más diversas maneras, así como yo lo veo de la mía. Esto no nos debe hacer caer en desengaño: el filósofo tiene ideas acertadas o no sobre su situación, pero el filósofo es siempre existencial. Incluso hablando de cuestiones puramente epistemológicas o de tradición analítica, el filósofo crea atmósfera, marca situación. Y la situación marca el tipo de inercia que necesita su discurso, el filein. Etimológicamente hablando, filo-sofía significa amor/aspiración al conocimiento. Pongo tanto amor como aspiración para concretar la expresión: no se trata de amor al conocimiento como se suele traducir la expresión, se trata de tender progresiva e indefinidamente hacia el conocimiento. ¿Eso significa que la filosofía no aporta conocimientos? Eso siempre se puede discutir, pero ese no es el sentido. Sofía es un conocimiento real y efectivo, es decir, no teórico. Se correspondería más bien al saber del que sabe andar en bici, del que sabe pegarle al balón, etc... Es decir, un conocimiento no teórico. La teoría sería un instrumento para tratar con problemas para los que no hay saber efectivo. La filosofía raya entre lo poético y lo teórico para intentar responder a preguntas que se crea ella misma en la situación en la que se encuentra. La posición no siempre es la misma, pero sí el posicionamiento: el filósofo se encuentra después de algo, un algo con forma de sofía pero naturaleza dispar.
Pongamos un ejemplo, no, pongamos el primer ejemplo: Cuando Tales de Mileto habla del agua como principio y composición del mundo se suele remarcar como el primer momento filosófico. La "tradición" (no la puramente filosófica sino la histórico-filosófica) caracteriza ese momento como el paso del mito al logos, es decir, el paso de una pretensión mitológica de explicación del mundo al intento de crear una explicación racional. Se podría caracterizar así, no digo que no, pero el nacimento puramente filosófico no ocurriría cuando Tales pretende dar una explicación racional, sino cuando tiene ante sí una explicación anterior, tradicional, y hace crítica. Véase aquí que crítica no es denostar la anterior. De hecho, si leemos a Homero, podríamos ver que en su obra hay pasajes que posiblemente apoyan la teoría de Tales (no me hagáis citar, en tal caso por petición expresa). De hecho, los filósofos presocráticos creían que Homero y los poetas en general eran los maestros en decir cosas, tenían una sofía real y efectiva. El filósofo aparece para hacer crítica pero desde fuera de esa sofía, desde una filo-sofía. Tales no estaba introduciendo una nueva forma de tratar las cuestiones, estaba creando un lenguaje crítico que tuviera valor de por sí, no contrapuesto al mitológico que consideraba supremo. De hecho nos encontraremos con varios presocráticos que utilizan múltiples recursos poéticos para hacer filosofía. Pero esa es otra historia que os contaré (quizá) en próximas entregas con el beneplácido del "Ministerio de la Verdad y divulgación de ésta" recientemente fundada por el barón dado el errático funcionamiento de la anterior agenci de repre.. o, perdón, de ordenación del pensamiento. Quiero aprovechar para pediros que si alguien lee estas cosas, que avise, porque si no las lee ni dios... mi función en el mundo se vería comprometida. Y de paso le doy la bienvenida a un nuevo miembro del gabinete de Muerte: el señor Zaps, maestro Jedi y divulgador de frikismos en general. Que el barón sea con nuestro nuevo compañero y con todos vosotros, "fieles" súbditos.
Filosofía,comics, serie B y todo aquello que conforma la superestructura de la élite
Mostrando entradas con la etiqueta La Filosofía según Dans. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Filosofía según Dans. Mostrar todas las entradas
viernes, 19 de septiembre de 2008
viernes, 18 de julio de 2008
La filosofía según Dans 1
La cosa suele ser así: alguien te pregunta que estudias, le dices que filosofía y , en principio, qué bonito, me molaría estudiar eso, debe ser muy bonito, bla, bla, patatín, patatán, etc, ieja y demás; pero luego (ay, luego) viene lo de "pero a vosotros no os animan a pensar por vosotros mismos", "pretendes vivir del cuento", "para qué sirve todo eso" y, mi favorita, "¿cual es tu filosofía de vida?" y allí es cuando decepionas al personal porque si responde (en mi caso con gritos de desconcierto) a las otras preguntas con ciertas dosis de indignación, medio real medio ficticia, se interpreta como el que barre para su propia casa, el que intenta retorcerse del abrazo de la boa constrictor del sentido común frente al sinsentido del discurso filosófico; vamos que si contestas jo qué gracioso como se pone, bleble, patatín, etc de nuevo.... Pero si no tienes una filosofía de vida no te perdonan. Porque así ya no es un simple capricho estudiar autores que no valen para nada, cuestiones que no llevan a nada, andrómenas de viejos desocupaos (ésa es buena, eh?). Si no sacaste una conclusión vital aprovechable has cometido un delito, un flagrante delito ya que todo el dinero y tiempo invertidos no te han servido ni para adquirir rodaje, ni para ir sobre seguro, para decir "aljo aprendín". Ahí es cuando termina el sueño de la vida contemplativa para entrar en la pesadilla de lo parasitario.
Algún día comentaré por qué la falta de interés en la filosofía es un hecho sintomático de crisis social, de crisis muy concreta en el contexto de la sociedad de la información, no su aspecto más importante, pero de gran claridad para un médico social. El caso es que no se sabe lo que es la filosofía. La gente se debe de creer (digo yo, si no no se entiende) que hacer filosofía tiene que ver con reunirnos en un sitio para celebrar la unión del cosmos, hacerse jipi o inventarse una versión más complicada del paraíso y venderlo como un hecho irrefutable. Filósofo se le llama a veces al poeta, al que hecha las cartas o simplemente al que tenga, puntualmente, la inquietud de volver a preguntarse algo como si fuera la primera vez que piensa en ello. Este último caso es, desde luego, el más cercano a la realidad, pero la sociedad no puede valorar esta posición como una "filosofía de vida". Si te paras a pensar, no funcionas. Esto se lo puede permitir, y hasta se celebra con regocijo, el trabajador que en mitad del laburo haces sus reflexiones ante los demás alcanzando una "entrañable" popularidad y fama de sabio despistado y demás tópicos. El campesino gallego realizaría esta estrategia por medio de la "retranca", y se le identificaría con el filósofo no sin cachondeo, dejando bien claro que el salir de los problemas cotidianos y preguntarse por otros de espectro más amplio es una pérdida de tiempo. Y, en cierta forma, es verdad. Sin embargo pocas veces se suele criticar las pérdidas de tiempo cotidianas. El fútbol, las videoconsolas, la tele, las tragaperras, el sexo, y todo lo que hacemos por sí mismo, no pensando en un producto, es, en estos términos, una pérdida de tiempo. Al ser un fin en sí mismo sólo el practicante tiene derecho o posibilidad de sentirlo como pérdida de tiempo. Se podrá decir que una cosa es lo que haces en tiempo de ocio y otra cómo te ganas la vida. La actitud filosófica (pues de una actitud estamos hablando) no es productiva, no crea nada que pueda aprovecharse para la vida, entendida como supervivencia. Es cierto. Un ingeniero diseñará una planta eléctrica que aportará energía para múltiples actvidades vitales. Un filósofo puede aportar a la cultura material, a lo sumo, un libro. Un libro que, una vez leído, no nos podrá servir para mucho. Pasa algo parecido con la música, el fútbol, la cerveza y, en fin, todo aquello que consumimos para nada más que consumir.¿Entonces si la filosofía es tan útil como esas cosas inútiles que tanto nos gustan, a las que solemos dedicar más tiempo, las que, para que negarlo, constituyen el contenido específico de nuestras vidas, las actividades fin (frente a las actividades medio), por qué está tan denostada en la sociedad del bienestar y del ocio?
Creo que son dos las razones principales: 1) se entiende la filosofía como una actividad aleccionadora, como una versión más demagógica si cabe de la religión. Sería más demagógica porque apelaría a la razón en lugar de la fe. Por esta razón se la considera dogmática, como de irrefutable veracidad. De esto tiene mucha culpa los regímenes políticos de ideología elaborada como el fascismo, el capitalismo y el liberalismo. Se desconfía de razonamientos, de teorías, que por racionales sean irremediablemente universales. Se considera un delito a la libertad. 2) La filosofía, como veremos en la próxima entrega, es, en su esencia más propia, crítica y, como tal, un peligro social. La sociedad necesita valores fuertes. La filosofía no respeta, a priori, ningún valor social, la crítica no hace concesiones. La actitud filosófica es la enemiga de las sociedades masificadas ya que un colectivo grande y complejo sólo puede funcionar con la aceptación de reglas inamovibles. En un supuesto estado de derecho la crítica puede ser el fin de la civilización, pues paraliza la sucesión necesaria de acciones productoras. Filosofía es sindicalismo, contestatarismo, reconstitucionalismo, historia, indignación, abstención, insubmisión, libertarismo, comunismo, anarquismo y todo ismo que revolucione mentes y ataque los intereses de las minorías y grupos de presión.
Esta es la paradoja sobre la que nos movemos. Por un lado se denosta al filósofo por dogmático, y por otro lado, por crítico. Para el ignorante (como sinónimo de desinformado, no sus penséis mal) la reflexión filosófica es un peligro absurdo y, la mayoría de las veces, inexplicable. Y es que... ¿por qué la filosofía? Eso lo veremos en la segunda entrega de esta serie de artículos aprobados por la "Administración de la verdad" fundada por nuestro gran líder el Barón Von Doom. Que él sea contigo. Excelsior!!!
Algún día comentaré por qué la falta de interés en la filosofía es un hecho sintomático de crisis social, de crisis muy concreta en el contexto de la sociedad de la información, no su aspecto más importante, pero de gran claridad para un médico social. El caso es que no se sabe lo que es la filosofía. La gente se debe de creer (digo yo, si no no se entiende) que hacer filosofía tiene que ver con reunirnos en un sitio para celebrar la unión del cosmos, hacerse jipi o inventarse una versión más complicada del paraíso y venderlo como un hecho irrefutable. Filósofo se le llama a veces al poeta, al que hecha las cartas o simplemente al que tenga, puntualmente, la inquietud de volver a preguntarse algo como si fuera la primera vez que piensa en ello. Este último caso es, desde luego, el más cercano a la realidad, pero la sociedad no puede valorar esta posición como una "filosofía de vida". Si te paras a pensar, no funcionas. Esto se lo puede permitir, y hasta se celebra con regocijo, el trabajador que en mitad del laburo haces sus reflexiones ante los demás alcanzando una "entrañable" popularidad y fama de sabio despistado y demás tópicos. El campesino gallego realizaría esta estrategia por medio de la "retranca", y se le identificaría con el filósofo no sin cachondeo, dejando bien claro que el salir de los problemas cotidianos y preguntarse por otros de espectro más amplio es una pérdida de tiempo. Y, en cierta forma, es verdad. Sin embargo pocas veces se suele criticar las pérdidas de tiempo cotidianas. El fútbol, las videoconsolas, la tele, las tragaperras, el sexo, y todo lo que hacemos por sí mismo, no pensando en un producto, es, en estos términos, una pérdida de tiempo. Al ser un fin en sí mismo sólo el practicante tiene derecho o posibilidad de sentirlo como pérdida de tiempo. Se podrá decir que una cosa es lo que haces en tiempo de ocio y otra cómo te ganas la vida. La actitud filosófica (pues de una actitud estamos hablando) no es productiva, no crea nada que pueda aprovecharse para la vida, entendida como supervivencia. Es cierto. Un ingeniero diseñará una planta eléctrica que aportará energía para múltiples actvidades vitales. Un filósofo puede aportar a la cultura material, a lo sumo, un libro. Un libro que, una vez leído, no nos podrá servir para mucho. Pasa algo parecido con la música, el fútbol, la cerveza y, en fin, todo aquello que consumimos para nada más que consumir.¿Entonces si la filosofía es tan útil como esas cosas inútiles que tanto nos gustan, a las que solemos dedicar más tiempo, las que, para que negarlo, constituyen el contenido específico de nuestras vidas, las actividades fin (frente a las actividades medio), por qué está tan denostada en la sociedad del bienestar y del ocio?
Creo que son dos las razones principales: 1) se entiende la filosofía como una actividad aleccionadora, como una versión más demagógica si cabe de la religión. Sería más demagógica porque apelaría a la razón en lugar de la fe. Por esta razón se la considera dogmática, como de irrefutable veracidad. De esto tiene mucha culpa los regímenes políticos de ideología elaborada como el fascismo, el capitalismo y el liberalismo. Se desconfía de razonamientos, de teorías, que por racionales sean irremediablemente universales. Se considera un delito a la libertad. 2) La filosofía, como veremos en la próxima entrega, es, en su esencia más propia, crítica y, como tal, un peligro social. La sociedad necesita valores fuertes. La filosofía no respeta, a priori, ningún valor social, la crítica no hace concesiones. La actitud filosófica es la enemiga de las sociedades masificadas ya que un colectivo grande y complejo sólo puede funcionar con la aceptación de reglas inamovibles. En un supuesto estado de derecho la crítica puede ser el fin de la civilización, pues paraliza la sucesión necesaria de acciones productoras. Filosofía es sindicalismo, contestatarismo, reconstitucionalismo, historia, indignación, abstención, insubmisión, libertarismo, comunismo, anarquismo y todo ismo que revolucione mentes y ataque los intereses de las minorías y grupos de presión.
Esta es la paradoja sobre la que nos movemos. Por un lado se denosta al filósofo por dogmático, y por otro lado, por crítico. Para el ignorante (como sinónimo de desinformado, no sus penséis mal) la reflexión filosófica es un peligro absurdo y, la mayoría de las veces, inexplicable. Y es que... ¿por qué la filosofía? Eso lo veremos en la segunda entrega de esta serie de artículos aprobados por la "Administración de la verdad" fundada por nuestro gran líder el Barón Von Doom. Que él sea contigo. Excelsior!!!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)