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lunes, 13 de octubre de 2008

La hora más triste


Súbditos míos, el barón está triste. La nube negra ondea amenazadora por los cielos de este hermoso y melancólico país. Parece que, a través de sus calles y anidando en mi alma, toda la tristeza de la vieja europa carcome la voluntad de Doom, dejando muertas tantas promesas de futuro. Es difícil siquiera contemplarme en el espejo, tan nimio, tan opaco, hinchado y paralizado como montañas de bosta de las praderas latverianas. No tenemos baronesa y no es ya mío el gobierno de esta nación que iba a iluminar el mundo. Quizá vuestro amor incondicional me convirtió en un mimado niño rico, como los reyes que antaño derribé. Quizá ya mi origen, gitano y brujo, me ha guiado hacia vuestro asombro y no hacia el trabajo constante, la bondad obrera que tanto observé en los operarios constantes y alegres que hacen con su trabajo que nuestras ciudades sean la envidia de toda europa. Quizá no importe la causa, lo importante es que soy culpable de apatía y de desidia y mi alma grita. Perdonad, mis amados, si esos gritos perturban el sagrado sueño de Latveria...

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Problemas en la corte

Perdonad la ausencia, amados internautas, pero el gobierno de Latveria tuvo ciertos problemas de apatía que ya está resoviendo nuestro amado barón. Estoy redactando la siguiente entrega de "La filosofía según Dans" y tengo en vistas la "Historia resumida de los comics y frykadas en general". Así que no os preocupéis, Latveria sigue teniendo ventana al mundo. Por otro lado, se aceptan colaboraciones frykys (y se ruegan) para que este, vuestro blog, no sea tan unipersonal. Gracias por vuestra paciencia.

martes, 22 de julio de 2008

Lecciones de vida


Chavales, no quiero desanimaros. Bueno, sí, pero por vuestro bien. Es necesario tanto pra vuestra supervivencia como para, llegado el caso, vuestro elegante tirar toalla, el saber a ciencia cierta y sin ningún género de dudas que la vida es una kaka. No lloréis, no hay nada trágico en ello... bueno, sí, de hecho eso es lo que caracteriza a la tragedia, compartir esencia con la vida. Pero saber ese dato es una de las mayores ventajas que se pueden tener. La felicidad del ignorante, amigos míos, es un mito. Bueno, no del todo, pero hay que llegar a un enorme grado de subnormalidad para no sufrir. Es en la conciencia copropanteísta donde el individuo ilustrado adquiere la tónica del "no hay para tanto", "pues aguanta", "jódete y baila", "espero no vivir tanto", esa actitud que puede parecer pesimismo y mala ostia al mismo tiempo, cuando en realidad es una visión sana de la vida, ya que no hay mal que cien años dure. Así que tranquilos: si la vida es una mierda, no "sus" apuréis, ya "sus" moriréis. Y si la vida mola, no temáis a la muerte, malo será que la vida no vuelva a ser una mierda y la muerte la postrera hora redentora. Además, sin el sempiterno sufrimiento no tendríamos No country for old men, ni La muerte del capitán Marvel, ni siquiera tendríamos Bad taste. Y es que el arte no es nada sin el dolor y la náusea. Si hubiera una vida óptima, ¿quién se iría a vivir con su pareja?¿Quién estudiaría? ¿Quién consumiría drogas? En fin, ¿quién se agarraría inútilmente al salvavidas de la felicidad? Así que sufrid, chavales, sufrid todo lo que podáis que en eso consiste la dignidad. Lo importante es no angustiarse.

miércoles, 9 de julio de 2008

Ortigueira

Si no leíste ningún diálogo de Platón, mis masificados súbditos, no entenderíais lo que siento yo en el festival celta de ortigueira tirado en el "chan" y navegando entre las conversaciones que, unas más y otras menos, intentan de una u otra manera acercarse a la verdad. A mí, que el uso de la justa fuerza me ha llevado a gobernar benévolamente vuestras vidas, no me es difícil erigirme como el Sócrates de tal delirio dialéctico, intentando hacer brotar la luz de la verdad desde cada uno de vosotros y haceros partícipes de la contemplación de lo bello, de lo veraz y de lo justo. Esta tarea, la Mayeútica filosófica, tan parecida a mi función de monarca (los padres de esta nuestra Latveria son los que mejor me entienden), se vuelve, a veces, imposible por el consumo de ciertas substancias; y, otras veces, más eficaz debido a la misma razón. Es por ello, "oye", que no está de más ni la mágica ingesta ni el palabreo desaforado: algún mago habrá (no siempre seré yo, lo óptimo suele ser lo más escaso) que nos transporte, a traves de las palabras, al reino innúmero de la verdad y la belleza. Lo justo dejémoslo en manos del monarca que nos ama. Por eso os emplazo a asistir al mágico evento, a ese marco incomparable donde la verdad surge más fuerte, lo bello se mezcla con lo patético y Don Quijote nos ofrece su bálsamo.